Hoy vemos por fin paz, luz en casa, el calor de un hogar que durante meses estuvo oculto bajo un manto de maldad, venido desde unas lejanas y áridas tierras de África.
¿Durará esta felicidad? ¿Será limpio y tranquilo el próximo?
Actualmente nuestra morada reluce limpia, al menos en las zonas comunes y la sala que el canario dejó.
Sabemos que el que ocupará el lugar del pájaro es un costero también rubio, tímido y bastante misterioso. Se hace llamar...
Informaremos en la próxima entrada.
¡Y bienvenidos a nuestra peliaguda historia casera!